25 de noviembre de 2020

Curicó, Talca y el Ferrocarril (1868-1876)

Comparte!
  •  
  •  
  • 9
  •  
  •  
  •  
    9
    Compartidos

por Nicolás Salgado Ahumada

El presente trabajo tiene por objetivo abordar una breve historia de Curicó a través de la llegada del ferrocarril a fines del año 1868, dándole un gran auge a la ciudad en el tiempo que esta fue estación cabecera del tramo que tenía con la ciudad de Santiago. Destacando además su vínculo con la vecina ciudad de Talca, viendo como la extensión de la línea férrea y la llegada del ferrocarril a esta ciudad, hacen que Curicó tenga que vivir a la sombra de esta, hasta nuestros días.

Se sabe, que desde un principio, el ferrocarril en el país tuvo un  importante papel, tanto en el desarrollo de la economía, como en el plano social. La instalación de nuevas vías férreas abrió grandes zonas al desarrollo productivo y redujo los costos de transporte, acortando los tiempos y  teniendo más capacidad de carga. Las estaciones se convirtieron entonces en importantes centros de intercambio comercial y puntos de aglomeración de población, dando origen en muchos casos a importantes desarrollos urbanos en su entorno. Además, ofrecía una eficiente forma de conectar y transportar a las personas, situación potenciada por la falta de caminos terrestres en buen estado. Una de sus ramales más importantes en el país fue el que se estableció de Santiago a Curicó, dando a la segunda ciudad un auge envidiable, pero que solo duraría un mínimo de tiempo, sumiéndose luego en una crisis, debido a que el proceso de modernización iba en un violento avance hacia el sur y  a todos lados.

Curicó y el ferrocarril

La ciudad de Curicó, emplazada en la zona central del país, a unos 190 kilómetros de la ciudad de Santiago, desde el momento de su fundación (9 de octubre de 1743), fue vista como una de las ciudades más cultivadas y desarrolladas, producto de la política urbanística y económica de la casa real de Borbón en España, llegando así a ser capital de provincia. Debido a que se encontraba en un lugar de gran humedad, el gobernador Domingo Ortiz de Rozas, decidió trasladar al pueblo unos 3 kilómetros al este, al pie de un cerrillo en 1747, donde se encuentra ubicada actualmente.

Ya en época republicana, el pueblo de Curicó sigue siendo un foco atractivo y productivo debido a la extensión de su valle, haciéndola una de las principales protagonistas del país en el sector agrícola en la segunda mitad del siglo XIX. Cabe destacar, que la vida en la zona central y sobre todo en las provincias, era de una tranquilidad absoluta, tranquilidad que se daba porque solamente existían pequeños pueblos construidos a lo largo y ancho de todo el valle central. “Los dueños de fundos pasaban temporadas entre su amplia casa de campo y la que mantenían en el pueblo, adonde llegaban empujados por los aguaceros y la soledad”[1]. Pero luego todo estaba presto a cambiar, ya que debido al auge del país desde 1850, el denominado progreso se hacía presente, a través de la llegada del ferrocarril a Curicó en Diciembre de 1868 (puesto en servicio eso sí, en 1869). En este año se abre y se comienza el uso de la Estación de Curicó como parte del Ferrocarril del Sur, denominado en esa época Ferro-Carril entre Santiago i Curicó, cuyos propietarios fundadores son conocidos personajes de la época: José Tomás Urmeneta, Matías Cousiño, Domingo Matte, Javier Errázuriz Sotomayor y Emeterio Goyenechea Gallo. Luego, más adelante, en Octubre de 1877, se conectaría con el ferrocarril de Talcahuano a Chillan y Angol, que traería consecuencias para la ciudad de Curicó en cuanto a progreso.

Curicó en el transcurso de 1868 a 1873 crecía y se pregonaba el orden y el progreso. El pueblo sufría cambios, era ya una ciudad. Transformaciones que se veían rápidamente en su infraestructura, en sus instituciones y organizaciones y sobre todo en el auge demográfico. Por ejemplo se llevan a cabo varios asuntos dignos de nombrarse -todos concretados el año 1873: se crea la ordenanza que reglamenta el Servicio de Carruajes de Uso Público en la ciudad (Mayo 17), se crea un reglamento para la Junta de Beneficencia y Salubridad Pública del Departamento de Curicó (Junio 6), se decreta el reglamento para el Hospital de Caridad (Julio 29) y se lleva a cabo la Ordenanza de Policía para el Departamento de Curicó (Noviembre 24)[2]. Cabe decir, que en estos 5 años Curicó creció rápidamente. Por lo mismo, podemos ver que ya desde un año antes de este periodo, en 1867, que dirigentes o dueños de fundos querían y velaban por el progreso de Curicó, y a grandes rasgos de toda la zona central:

 “Curicó está llamado a representar un papel importante entre las demás secciones de la Republica: Cuenta en su seno con grandes elementos de progreso. Contribuir a su desarrollo en la representación nacional será uno de mis primeros deberes”.[3]

La cita anterior muestra que el pueblo de Curicó está llamado a llevar un rol importante en el país, rol que logra principalmente por la llegada del ferrocarril en 1868, además de ser estación cabecera de su línea férrea (el tramo era Santiago – Curicó, uniéndose así a la vía Santiago- Valparaíso) y por la gran e importante producción agrícola destinada mayoritariamente a la exportación. Luis Ortega nos deja bien claro este asunto:

“La línea Santiago-Curicó fue entregada al servicio en 1869, lo cual pudo convertir inmediatamente a la última ciudad en un centro comercial regional con mejor y más barata comunicación con Santiago y Valparaíso, factor de importancia si se considera que la producción agrícola de la zona estaba destinada en gran proporción a la exportación”.[4]

 Es decir, en los 5 años transcurridos después de la llegada del ferrocarril, se vivieron momentos esplendorosos para la ciudad. La gente se deleitaba con los avances, la explotación del campo era a grandes rasgos y la población crecía, debido a la necesidad de mano de obra en la construcción de líneas férreas y en el ámbito agrícola, como también a la calidad de vida que iba mejorando año tras año. Ser estación cabecera de la línea férrea Santiago- Curicó le otorgó a esta última muy grandes beneficios, ya que por el solo hecho de ser cabecera de la vía, le entraban significativos ingresos, ya que la población andante o las mercancías que se transportaban, tenían que hacer escala obligada en la ciudad. Beneficios que no tan solo fueron para Curicó, sino también para el Estado, debido a que hubo ciertos problemas en la Compañía del Ferrocarril del Sur justo en el momento de extender la línea férrea a Curicó, debiendo ser solventada con arcas fiscales, pasando en parte la concesión al fisco. Finalmente se vende el ferrocarril en su totalidad al Estado chileno en Septiembre de 1873, alcanzando hasta 1875 aproximadamente, grandes ganancias, debido al importante uso de dicha vía. Este auge no se dio solamente en la ciudad de Curicó, sino en varios sectores de la zona central, debido a la construcción del ferrocarril:

“no solo se verificó la más importante de las innovaciones en el transporte terrestre, sino que comenzó una etapa de trasformaciones que se extendieron hasta mediados de la década de 1870 y que fueron el fruto de una temprana trasferencia de tecnología. En ella, la maquina a vapor fue el eslabón perdido. Con su empleo se pudieron utilizar grandes cantidades de equipos y capital en un lugar (las fábricas y las maestranzas) o en operaciones integradas y geográficamente dispersas (los ferrocarriles). Los trenes contribuyeron a la creación de mercados nacionales”.[5]

Pero, ¿qué pasaría en 1873, e inclusive después de 1985, dónde realmente se siente el estancamiento en el desarrollo de la ciudad de Curicó? La respuesta reside en que el progreso seguía su curso y con ello la velozmente expansión de la línea férrea al sur. La gran ciudad en este sector era Talca, no Curicó, así lo expresan claramente viajeros que llegaban o estaban de paso por la ciudad de Talca, como por ejemplo Alberto Blest Gana, quien se expresa:

“Talca, a pesar del silencio de sus calles, tiene ciertos aires de capital, que el viajero le concede de buen grado después de pasar por las viejas y desaliñadas poblaciones que median entre ella y Santiago. Lo que distingue al talquino es su amor exclusivo a su pueblo. Allí se conserva todavía la franca cordialidad que las pretenciosa costumbres de nuestra capital han desterrado y se deja notar un orgullo que pocos pueblos, ¡ay! Tienen derecho de manifestar, por la moralidad que reina en sus relaciones sociales. Esto basta para probar al lector que en Talca no se vive todavía a la europea, bien que la moda y los figurines de Paris se imiten allí casi con la misma escrupulosidad que entre nosotros”[6]

Por ello no podía estar atrás de Curicó, a la sombra, sino que al revés, la ciudad de Curicó estaba destinada a ser una ciudad de segunda categoría, así lo fue y así tenía que ser. Dicho proceso, lo veremos en el siguiente apartado.


[1] Pinochet de la Barra, Oscar: “cuando el ferrocarril llegó a Talca”, Revista UNIVERSUM, N°17,2002, U. de Talca.

[2] Cabe destacar que las referidas al Hospital de Caridad y Salubridad Publica están ligadas a que en 1873 Curicó se vio gravemente afectado por una fuerte ola de viruela, afectando principalmente a vagabundo y a personas de escasos recursos que vivían hacinados en cierta parte de la ciudad.

[3] Intendencia de Curicó, 1965-1976, Volumen 1, Archivo Nacional.

[4] Ortega, Luis: “Chile en Ruta al Capitalismo”, Ediciones LOM, Santiago, 2005, pág. 138.

[5] Ortega, Luis: óp. Cit. Pág. 97.

[6] Blest Gana, Alberto, citado en “cuando el ferrocarril llegó a Talca”.

Total Page Visits: 95 - Today Page Visits: 3

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *