23 de noviembre de 2020

La acción directa de Antonio Ramón

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Y las matanzas prosiguen en la Pampa en Coronel bala, respuesta a granel con que el gobierno persigue. Aún así no consigue frenar la fuerza y empuje, el airado pueblo ruge por la magra situación, y la movilización remece al país que cruje.


Cuando alguien pregunta “bueno, y ¿Qué es la acción directa que tanto hablan esos anarquistas?” De inmediato se me viene a la cabeza el nombre de Antonio Miguel Ramón Ramón; un poeta y obrero anarquista de origen español que llegó a Chile luego de viajar por varios lugares como Argelia, Marruecos y Argentina después de desarrollar innumerables oficios que debió aprender por necesidad y que llevó la acción directa a la realidad producto de la necesidad de justicia.

                Nace en el seno de una familia muy humilde (el 13 de noviembre de 1879 en Molvízar, Granada, Andalucía España), por lo tanto desde muy pequeño debe trabajar para ganarse algunos pesos y colaborar con la economía familiar. Es debido a esto, en parte, que decide a los 23 años emigrar hacia otros territorios en busca de mejoras laborales y nuevas oportunidades. Así entonces, llega a Argelia donde un compañero de trabajo lo confunde con una persona que se desempeñaba ahí mismo, diciéndole que era exactamente igual a Manuel Vaca. Curioso, Antonio decide buscar a este “gemelo” y cuando lo encuentra con ayuda de conocidos de ambos y luego de conversar un buen rato, se da cuenta que son medio hermanos por parte de su padre. Hacen buenas migas debido a su tímida y retraída personalidad  y entre conversaciones deciden partir a América ya que habían escuchado que por estos lados existían buenas oportunidades laborales.

                Cuando corría 1902 llegan a Brasil donde se queda Manuel y Antonio sigue rumbo a Argentina para probar suerte. En su estancia en el país vecino, visita diversas reuniones libertarias y concentraciones anarquistas que desde hace tiempo habían llamado su atención.

                Mantuvo siempre correspondencia con su hermano y en una de las ultimas epístolas Manuel le comenta que va ir a probar suerte al norte de Chile, ya que ahí hay bastante trabajo en las oficias salitreras y según como le vaya, le contará para que también cruce la cordillera y se junten nuevamente para continuar con su tranquila vida familiar. Sin embargo, hacia finales de 1907 no recibió más cartas. Con inquietud se entera de la matanza de casi 3500 obreros, obreras y niños en la escuela de Santa María de Iquique ocurrida el 21 de diciembre de ese mismo año a manos del ejército.

                Sin pensarlo mucho, toma sus pocas cosas y emprende el viaje hacia la pampa. A veces a pie, otras de polizón en un tren, sobre una carreta, todo era válido para llegar y comenzar la búsqueda de su hermano. Cuando por fin arriba a Iquique y luego de preguntar por varias partes llega a enterarse de que Manuel Vaca había sido uno de los asesinados aquella tarde junto a sus compañeros.

                Lleno de pena, rabia, ira, angustia, congoja, pregunta quién fue y entre los muchos nombres que le dieron, uno de ellos le queda grabado; Roberto Silva Renard General del Ejército chileno. Se propone hacer justicia, más aun cuando su hermano se le aparece en sueños ensangrentado y le pide que vengue su muerte.

                Así es como la mañana del 14 de diciembre de 1914 cuando el genocida Silva Renard se dirigía a su despacho en la Fábrica de cartuchos fue ajusticiado por Antonio Ramón, quien lo apuñalo varias veces para luego darse a la fuga. Sin embargo, es apresado por algunos civiles desclasados y un par de guardias quienes le dan una golpiza brutal de puños, patadas y sablazos en la cabeza dejándolo mal herido y moribundo. No obstante, sobrevive y luego de enormes manifestaciones populares de movimientos anarquistas, tanto en Chile como en Europa, de hecho se dice que incluso Piotr Kropotkin y Rudolf Rocker organizaron manifestaciones internacionales en solidaridad con Antonio, es sentenciado a 5 años de cárcel.

                Si bien no logró acabar con la vida del general, al menos quedó con graves secuelas y un parche en el ojo producto de las puñaladas recibidas.

                De aquí la historia es imprecisa. No se sabe muy bien qué es lo que ocurrió con Antonio. Algunos dicen que nunca salió de prisión y se suicidó allí después de una profunda depresión. Otros que fue expulsado del país una vez cumplida su condena a España donde murió producto de la depresión en 1922

                A pesar de no tener certeza de su desino, esto no lo hace menos importante para los anarquistas del mundo, ya que hay varias conclusiones que se pueden sacar de su arrojado actuar; una de ellas es que en un país carente de justicia en todo ámbito, la acción directa parece ser un derrotero valido para encontrarla. Y a pesar de su carácter reservado y más bien tímido, debió haber reunido todas sus fuerzas para salir solo con un puñal y no con un arma de fuego a la calle a buscar su propia justicia, sabiendo todas las consecuencias que esto podría traerle. Pero el amor por su hermano pudo más.

                Muchas veces y aunque se tenga todo en contra y la oscuridad se cierna sobre luchadores sociales, siempre existirá la vía libertaria del boicot, el fuego y la daga, que cuando son empleados para ajusticiar a un hermano frente a un Estado indolente y repleto de lacayos del sistema, se justifica completamente.

Fuentes:

“Escupamos La Historia. La venganza de Antonio Ramón”

https://www.youtube.com/watch?v=_ejrzPQ0o90

http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-95982.html

https://www.lahaine.org/mundo.php/la-memoria-de-antonio-miguel-ramon-ramon

https://www.archivonacional.gob.cl/616/w3-article-37527.html?_noredirect=1

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