25 de noviembre de 2020

“Las tesis, performance activista del feminismo en Chile, cuestionamientos a la construcción de una identidad nacional y cultura tradicional patriarcal”

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Johana Toro Bustamante

Profesora de educación básica con Mención en Ciencias Sociales

Gestora de la red educativa @memoriasfemeninasresilientes

El colectivo feminista “Las tesis” nacido en la ciudad de Valparaíso en Chile, ha causado una gran repercusión social, a nivel nacional como internacional, a través de su performance “Un violador en tu camino”. Esta acción política callejera, que hace un llamado de atención hacia una refundación de la identidad nacional y cultural arraigada en el país, desde el cuestionamiento al patriarcado, lo cual ha unido a miles de mujeres a lo largo del mundo, transformándose en un himno que interpela las constantes vulneraciones que viven estas, por el hecho de ser mujeres.

Desde mí perspectiva, esta demostración es un acto de cultura popular el cual trasciende edades e identidades, razón por la cual, es parte de un patrimonio intangible. Tal como señala Lybdek V. Prott, este patrimonio es de carácter intelectual, ya que, nacen por medio de creaciones de la mente, ya sean artísticas, musicales, con patrones y danza como lo es la performance “Un violador en tu camino” (Prott). En este sentido, la acción pública que realiza este colectivo feminista, les ha permitido a las mujeres que forman parte de diversas culturas, identificarse con un canto, que refleja el más puro pesar de las mujeres en su cotidianeidad, a partir de las vulneraciones con las que deben lidear,  tanto en el espacio público, como privado.

Si bien, los derechos culturales deben ser garantizados por los Estados, en la firma y ratificación de diversos instrumentos internacionales, el acceso a la cultura en Chile ha mantenido bajo una sombra elitista, donde únicamente las personas de una clase más bien acomodada, se identifica con el ejercicio y desarrollo de este derecho. Sin embargo, me atrevo a plantear y determinar como estas cuatro mujeres que alzan la voz para exigir su reconocimiento como sujetas de derecho ante un Estado machista, han logrado que esa brecha haya pasado bajo un alero inadvertido, pues gracias a la recuperación de las mujeres del espacio público, todas han podido ejercer su derecho a la libre expresión por medio de una performance cultural, siendo parte de un patrimonio intangible.

¿Cómo las tesis, se transformaron en una acción que cuestiona la tradición popular? Primeramente, debo señalar que por cultura tradicional y popular entenderemos a una multiplicidad de creaciones que nacen desde una comunidad cultural, las cuales pueden ser expresadas por grupos o individuos/as  donde se pone en valor, la transmisión de una identidad que los/as represente (UNESCO, 1989). Según lo veo, desde un análisis crítico y bibliográfico que a partir del concepto de salvaguardia, este grupo de mujeres han creado un escenario, donde su activismo basado en conceptos como la igualdad, el respeto, la justicia y la grarantización de los derechos de las mujeres, por lo cual, han transformado esta acción política en un mecanismo para clarificar sus demandas sociales, las cuales han sido invisibilizadas históricamente.

El acontecimiento histórico que marca la colectiva “Las tesis” a nivel nacional como internacional, merece un reconocimiento desde la deconstrucción de una identidad nacional patriarcal, considerando, que todas las participantes de esta multitudinaria performance, son portadoras de la cultura implantada por el colonialismo en Chile. Justamente por eso, es que todas aquellas participantes de esta recuperación de los espacios, se encuentran vinculadas a una cultura resignificada, la cual pretende reivindicar el rol de la mujer.

Por consiguiente, cada vez que a lo largo y angosto de nuestro país, como en cada recondito lugar de este mundo se repetían frases como “Y la culpa no era mía, ni donde estaba, ni como vestía”  se fue forjando una influencia cultural que era difundida por masas de mujeres, quienes participaban de manera voluntaria y libremente, cansadas de cada una de las oportunidades que han sido segredadas.

Cuando pienso en prácticas que identifican a la cultura nacional, como el rodeo o la parada militar, reflexionó acerca de que tan representativas son estas actividades que han trascendido por años en nuestro país y que cada momento demuestran una carente representación de la población actual. Ya sea por la activación de movimientos animalistas, que repudian el maltrato a los animales en la ejecución de este “Deporte criollo”, como también, en el respeto y admiración hacia las fuerzas armadas y de orden que actualmente son instituciones tan cuestionadasy desvalorizadas por un alto porcentaje de la sociedad.

Por lo tanto, ¿Por qué las tesis son parte de una nueva identidad nacional? Simplemente, por que han comunicado las demandas de miles de mujeres que cada día se enfrentan a un mundo más violento, donde no se encuentran seguras en las calles, donde son agredidas de manera física y psicológica, donde la brecha salarial se escapa cada vez más, donde la impunidad ante los femicidios es abismante.

Frente a esto, Tomás Peters plantea que las políticas culturales, son aquellas nuevas formas de interpelación de la sociedad, hacía el Estado, aquellos nuevos significados y relaciones que seran establecidas desde la comunidad  (Peters, 2019). A mí entender, la trama que significaría determinar que “Un violador en tu camino” sea parte de un patrimonio intelectual, no debiera ser un problema al visualizar la gran cantidad de personas que han interpretado esta performance en Chile y el mundo. No obstante, tal como señala el autor, tras un Chile que vivió la censura de la acción artística como una manera de mantener el orden público durante la dictadura cívico militar, recuperar el sentido de comunidad y en este caso identificar el concepto de sororidad en las mujeres ha sido un camino de más de treinta años.

De esta forma, las políticas públicas en la actualidad deben dar respuesta a las demandas sociales, comprendiendo que su formulación no solo pasa por el ente Estatal, sino que también por lo que identifica y sitúa a la ciudadanía. Sin ir más lejos la legislación atribuida al patrimonio cultural, debe reflexionarse desde los procesos de democratización, ampliando su conceptualización a las acciones políticas que representan por tanto a la sociedad (Peters, 2019).

El enfoque de género, por ejemplo, es una de las evidentes carencias e invisibilización de las mujeres en las políticas públicas que atribuyen al patrimonio cultural. Ya sea desde las nociones de identidad nacional, marcada por héroes, es decir, hombres, de descendencia europea, parte de la aristocracia y heterosexuales, hasta el siglo XXI donde la memoria colectiva activa nos lleva a teletransportarnos en el tiempo cuando analizamos la sociedad actual que se gesta en Chile.

Por ende, desde un enfoque de derechos la visión o resignificación del patrimonio cultural, también debiera poner en el centro de la acción pública a la ciudadanía y pues que fueran ellas/os quienes reestablezcan cuales son las herencias que queremos proyectar hoy. Cuando pienso en el coraje, la valentía y empatía con la cual este colectivo realiza por primera vez su performance, sinceramente creo que ni ellas se esperaban la recepción que tendrían, a pesar de la crisis que se vivía en Chile desde el 18 de octubre del 2019.

Tal como lo expresan los medios periodísticos a nivel mundial, el fenómeno de este canto, danza y patrones «Un violador en tu camino» comenzó como una obra teatral, la cual jamás llegó a estrenarse, donde se incluía esta canción de minuto y medio (Pais, 2019). Esta que parecía ser una escena más de la obra, llegó a las calles el 20 de noviembre del 2019 y desde ahí se reprodujeron millones de likes en redes sociales, las cuales hacían la invitación a replicar la performance en distintas calles del país. Esta acción política era reproducida tanto en el territorio nacional, como en países de Latinoamérica y también desde el mundo eurocentrista que nos llego a colonizar e instaurar mayores proyecciones patriarcales, con la cual este himno le dio un culmine giro en países como Francia, Inglaterra, e incluso en países donde las mujeres aún siguen viviendo bajo un adoctrinamiento androcentrista como Turquía.

En Chile, durante el mes de diciembre se hizo un llamado a mujeres de todas las edades a reunirse en el frontis del Estadios Nacional, recinto que refleja la memoria histórica del país, tras haber sido un centro de detención, tortura y exterminio durante la dictadura militar. Allí donde estuvieron recluidas muchas de las mujeres participantes por pensar distinto, se volverían a reencontrar tras tres décadas para entonar una melodía que hoy las haría luchar con más fuerza. Según los registros de la Intendencia metropolitana fueron alrededor de 10.000 las mujeres que participaron cantando y bailando como hermanas, compañeras y amigas (Pais, 2019).

Hoy, tras la pandemia mundial que nos ha obligado a permanecer en nuestras viviendas por el bienestar personal y colectivo tras un latente COVID 19, el colectivo “Las tesis” han sido nominadas por la revista Time de EE. UU como una de las personalidades más influyentes del año. Entonces justo allí, realizo mi análisis, serán “Las tesis” una personalidad o el reflejo de una angustia, injusticia, malestar general de las mujeres. Pues en realidad, este colectivo es mucho más que una de las personalidades del año, nominadas por una de las revistas más reconocidas de uno de los países que ha sido una potencia mundial, que quizás hoy pierde esa extrema valoración.

Ciertamente, para Paula Cometa, Daffne Valdés, Sibila Sotomayor y Lea Cáceres las autoras de “Un violador en tu camino” estoy segura de que este no es un triunfo en sus vidas personales, ni mucho menos profesionales. Sino que más bien, es la certeza con la que escribieron esa letra, la potencia con la que proyectaron sus voces, la que les da sentido a sus vidas, haber liberado al otro sexo como diría, Simone De Beauvoir. Es haberle abierto sus alas para volar, es hacerlas gritar por cada vez que les replicaron un simple “calladita te ves más bonita” ignorando el impacto que tendría en la vida de cada mujer que escucho esta frase, el silencio a la opresión, la sumisión e inferiorización desde conceptualizaciones sexistas.

A mí sentir, estas gestoras de una acción política y cultural hoy viven y celebran por todas aquellas que se acallaron toda una vida, pues hoy gracias a su revuelta en las calles es que las mujeres ya no se miran como les enseñaron históricamente como enemigas, sino que más bien como aliadas, pues todas en algún punto hemos sido vulneradas.

En vista de todo lo escrito anteriormente, es que considero que las tesis, nos dieron la oportunidad desde su performance activista del feminismo en Chile, hacía nuevos cuestionamientos de la construcción de una identidad nacional y cultura tradicional patriarcal, a repensar cuales son los símbolos, objetos, acontecimientos, lugares que nos representan como mujeres y nos valoran históricamente y que son parte del patrimonio cultural.

Gracias a las tesis, es que hoy incluso interpelamos el concepto de patrimonio, desde la herencia paterna, y quizás en estas nuevas políticas culturales que sí incluyan acciones políticas en el espacio público, como parte del patrimonio intelectual, que se vive en esta cuarta ola feminista, donde las mujeres del país, ya no dudan en exigir justicia y respeto por su dignidad humana.

Bibliografía

Pais, A. (6 de 12 de 2019). https://www.bbc.com/. Obtenido de https://www.bbc.com/: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50690475

Peters, T. (2019). Políticas culturales y desigualdad en Chile: apuntes desde un Estado de emergencia. Revista Pléyade de humanidades y ciencias sociales.

Prott, L. V. (s.f.). Normas internacionales sobre el patrimonio cultural. Obtenido de https://es.scribd.com: https://es.scribd.com/document/396814165/NORMAS-INTERNACIONALES-SOBRE-EL-PATRIMONIO-CULTURAL-Lybdek-V-Prott

UNESCO. (1989). Recomendación sobre la Salvaguardia de la Cultura Tradicional y Popular. La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. París.

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