25 de noviembre de 2020

Autoeducación Constitucional, parte I: El contenido general de una Constitución y un breve sobrevuelo a su historia.

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por Álvaro Macaya

Nos encontramos en un periodo trascendental de nuestra historia, en gran medida por las nuevas condiciones políticas y sociales que produjeron las movilizaciones y el “estallido social”, que golpeo las bases de la institucionalidad de Chile en octubre del 2019. Las voces de miles de chilenas y chilenos, hicieron resonar las demandas más sentidas por el pueblo chileno, las cuales no fueron acalladas ni por la violenta represión o la mutilación. Entre lienzos, canticos y persecución una de las frases más comunes fue la que demandaba una nueva Constitución para Chile. Mediante las siguientes líneas observaremos y nos haremos más conscientes de que este reclamo no solo tiene que ver con sepultar el texto constitucional impuesto por la dictadura cívico-militar en los ochentas, sino también por eliminar siglos de exclusión política y prácticas antidemocráticas.

Por esas razones un proceso constituyente verdaderamente democrático es una necesidad histórica y por lo mismo es un deber estar bien informados sobre esta materia, para que podamos apoyar y participar en el desarrollo de redacción de este documento. El siguiente artículo se piensa como una herramienta para el conocimiento, comprensión y reflexión de la materia constitucional, frente al futuro proceso constituyente. De esta manera poder ideas más claras sobre la trascendencia de este documento, el trayecto histórico que ha tenido en nuestro país, el rol que cumple y ha cumplido y por último la importancia que tiene que se redacte desde la participación democrática.

La Constitución al servicio del mercado y nuestra situación actual.

Nuevamente la contingencia pone entre las cuerdas a nuestro aparataje estatal y sus instituciones esenciales, hoy la pandemia que azota a Chile y asi también a gran parte del planeta, devela la fragilidad de los organismos públicos, los cuales no cuentan con las herramientas económicas, políticas y técnicas para combatir el COVID19. Asi lo ejemplifica nuestro sistema de salud actual y sus funcionarios, que enfrentan la crisis sanitaria con la carencia de insumos e infraestructura que se desencadena por años de falta inversión estatal. Esto se debe a que nuestro país se rige por el sistema neoliberal, el cual transforma cualquier necesidad en mercancía y orienta a que el Estado no intervenga en la economía y no invierta de manera profunda en tener servicios de calidad. Esos elementos generan una desigualdad entre un débil sector público y un fuerte sector privado, lo cual empuja a que muchxs chilenxs que quieran acceder a educación o salud, recurran al privado y muchas veces endeudándose. Al observar esto se evidencia como se origina un lucrativo negocio alrededor de las necesidades que el sector público no puede suplir de buena manera, lo cual es aprovechado por cientos de entidades empresariales.

Todo esto se permite por el diseño institucional y asi también la orientación económica, política y social que tiene nuestro país, elementos que se establecen en la ensangrentada Constitución de 1980 que nos rige en la actualidad. En este texto se establecen los principios de subsidiaridad del Estado, que es lo que avala el protagonismo en la entrega de servicios sociales o económicos a los privados. De manera general podemos indicar que en algunos de sus artículos se permite que los grupos intermedios, es decir aquellos que se encuentran entre las instituciones estatales y el individuo, puedan con toda libertad y autonomía entregar servicios a la sociedad. En ese aspecto el Estado toma un rol secundario, ya que no puede intervenir de manera profunda en materia social o económica y solo lo hace cuando aquellos grupos no lo pudieran hacer. 

Observamos entonces un Estado con una reducida capacidad de acción, solo capaz de otorgar lo mínimo en materia social y sin una incidencia en la producción, para no perjudicar sin lugar a dudas al sector empresarial. Todo esto se hizo porque se pensó que las entidades estatales eran ineficientes a la hora de administrar y gestionar los servicios, y se creyó que en esos ámbitos el virtuosismo y la buena voluntad de las acciones empresariales serian mejores. Claramente esto último se debió a que muchos agentes que defendían esos intereses giraron en torno a la redacción de la Constitución de 1980 y aseguraron asi, un sitio privilegiado casi perpetuo para sus lucrativas iniciativas. 

Los párrafos anteriores tuvieron como objetivo evidenciar que una Constitución y asi también las leyes guardan en su interior intereses, expresan una ideología o una forma de pensar que termina dominando todos los ámbitos de una sociedad. Por ello es importante comprender que es lo que establece nuestra constitución y lo que podemos hacer por medio de ella. 

El contenido general de una Constitución. 

Una Constitución o Carta Fundamental es un documento primordial para un país democrático, ya que contiene el conjunto de leyes fundamentales que establecen los derechos de las personas, los deberes y funciones del Estado con sus tres poderes. Junto a esto puede fijar el carácter e identidad en materia política, económica, social y cultural del país, es decir la forma de gobierno, su relación con el sector privado, el manejo de los bienes estatales y recursos naturales, sus valores morales primordiales, emblemas y símbolos, métodos de participación ciudadana, etc. Así mismo establece los derechos que el Estado garantiza y protege como libertad de expresión, manifestación, organización y sindicalización, igualdad ante la ley, el acceso a salud, educación, justicia o trabajo, protección del medio ambiente, seguridad social entre otros.

Los distintos artículos que se encuentran en la Constitución, sirven de base para todos los códigos legales del país, es decir todas las leyes que existen en cualquier ámbito se hicieron y se deben hacer siguiendo las disposiciones y las reglas que están escritas en la Constitución. Por todo esto la Carta Fundamental es tan importante porque establece normas sociales, políticas, económicas y culturales que sostienen los Derechos Humanos de todas las personas de la nación. En otras palabras, las distintas acciones que podemos hacer o no, el poder del sector privado y que el Estado por su parte puede o debe hacer están dentro de este valioso documento. Por todo esto podemos señalar que una Constitución puede hacer ley las ideas, el pensamiento e intereses de reducido conjunto de personas o de la gran mayoría de la sociedad, pudiendo establecer modelos o sistemas económicos, políticos y sociales, que pueden beneficiar a ciertos sectores o al bien común. 

Los procesos constituyentes que han generado una Constitución son primordiales para un país y para el desarrollo de su democracia, por ello también es importante la reflexión y la evaluación de cómo se han efectuado y si el contenido constitucional representa los intereses de la mayoría del país. Esto es porque una Carta Fundamental es un producto histórico, es decir responde a una época, a su contexto y a la forma que en aquel periodo se redactó la Constitución, que pudo hacerse de forma participativa considerando a la gran mayoría del país o solo por un grupo dominante. Teniendo en consideración el carácter histórico de un texto constitucional, podemos ser conscientes si este es legítimo a nuestra actualidad, es decir si responde a nuestras aspiraciones y necesidades, y por lo mismo si debemos generar una nueva Constitución. 

Un poco de historia: los procesos constituyentes chilenos.

Al recorrer la historia republicana chilena podemos observar variadas constituciones, que fueron generándose desde el proceso de independencia hasta el siglo XX, por ello encontramos textos constitucionales en 1811, 1818, 1822, 1823, 1828, 1833, 1925 y 1980. Al estudiar los procesos políticos y sociales que generaron aquellos textos constitucionales podemos observar un factor común, la exclusión y marginación política. Esto lo señalamos porque no han sido una construcción social, ya que se desarrollaron históricamente sin la contribución de amplios sectores de la sociedad, debido a que los sectores principalmente con mayor poder económico e influencia política lo realizaron unilateralmente. Cada proceso constituyente ha tenido como mecanismos, Congresos o Comisiones Constituyentes, no obstante, direccionados mayoritariamente por una elite apoyada por las fuerzas armadas. La redacción de la Constitución en Chile siempre estuvo en manos de los sectores dominantes es decir del sector más acomodado de la sociedad, que utilizaron este documento para beneficiarse, defender sus privilegios y dominio. Esto nos muestra que no ha existido un dialogo ciudadano en el desarrollo de este documento, siendo entonces una práctica antidemocrática, así lo demuestran las Constituciones más importantes, es decir la de 1833, 1925 y 1980. 

La Constitución de 1833 fue hecha por el bando Conservador después de ganar una guerra civil, en un periodo de persecución, sin libertad política y autoritario, con las ideas de un solo sector social y político participando. Los conservadores encabezados por Diego Portales, entre otras cosas estableció el voto censitario, en otras palabras, que solo pudiera votar en gran medida solo la clase alta y terminó beneficiando a los grandes comerciantes y aristócratas. La de 1925 a pesar de estar en un periodo en donde existieron diversas organizaciones de trabajadores, profesionales y obreros que levantaron una propuesta constituyente fueron ignorados. Esta termino siendo redactada por una comisión con los partidos tradicionales que defendieron los intereses empresariales de la época, sin considerar las voces de las organizaciones populares que en ese momento estaban movilizadas. Por último, la Constitución de 1980, que es la que nos rige hoy, fue generada en la Dictadura civil-militar liderada por Augusto Pinochet, la cual también fue redactada por una comisión de “expertos” en un periodo sin libertad política y de expresión que terminó beneficiando a los que tenían poder económico. Los diversos problemas sociales como salud, educación, previsionales, participación política, en fin, de las responsabilidades del Estado se desencadenan por este último texto constitucional. Como observamos todos estos textos constitucionales carecieron de una verdadera representatividad, es decir no se incluyeron los intereses de la gran mayoría de la población, ya que se hicieron por un grupo reducido de personas. A pesar que la Constitución actual fue reformada, aquellos cambios no transformaron el fondo y el carácter, ya que existe un Estado débil que permite diversos abusos del sector privado y no garantiza legalmente derechos primordiales. Por todo esto es primordial cambiar la Constitución y generar una nueva con verdadera participación en donde prime el bien común.

Te invitamos a leer la parte II aquí

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