25 de noviembre de 2020

Autoformación Constitucional, parte II.

Comparte!
  •  
  • 1
  • 6
  •  
  •  
  •  
    7
    Compartidos

 por Álvaro Macaya


Te invitamos a leer la parte I aquí

¿Tenemos héroes? El desarrollo constitucional durante el proceso de independencia, 1810- 1824.

A través del artículo de la semana pasada, pudimos establecer varios elementos que están vinculados a nuestra Constitución actual y asi también a la historia de los procesos constituyentes chilenos. De manera general comprendimos como la Constitución de 1980 establece el carácter subsidiario de Estado, y como aquello influye negativamente en las instituciones públicas y termina beneficiando a las entidades privadas. Junto a esto identificamos la utilidad, los atributos y características de una Constitución, y la forma en que eso repercute en todos los códigos legales, dado a que es el marco de las leyes y se encuentra en la cúspide de la pirámide legal. Y por último conocimos algunos procesos constituyentes chilenos, los cuales tienen como factor común, la exclusión, ya que su redacción ha estado en las manos de una elite adinerada apoyada por las fuerzas armadas.  Además comprendimos que una Constitución es un producto histórico, es decir, responde a una época, al grupo dominante que en ese periodo más influyó con sus ideas y a los límites de participación ciudadana. Esto nos permite evaluar si el texto constitucional que nos rige es coherente a nuestra actualidad, si verdaderamente satisface nuestras necesidades, pensamientos y si el carácter que tiene el Estado es el indicado. 

 ¿Por qué es importante conocer la historia de los procesos constituyentes? En gran medida porque nuestra historia no es justa, desde el nacimiento de nuestro país el pueblo y la clase trabajadora ha sido postergada por las ambiciones de criollos, mercaderes, patricios, terratenientes, la oligarquía y empresarios. Junto a esto nos daremos cuenta que existen muchas mentiras detrás de las figuras de la patria y que en los 18 de septiembre no tenemos mucho que celebrar. Leer historia nos hace conscientes de lo necesario que es participar en el nuevo proceso constituyente, para construir un verdadero proyecto de nación para todos y todas, que verdaderamente nazca de la gran mayoría de su población y no una violenta imposición de una minoría. Hay que estar preparado y aprender de esta historia y de estas derrotas, y “armarnos” intelectualmente, porque se nos viene una guerra de ideas, en donde ganaran las que más influyen, mejor se argumentan y más tienen apoyo. Nos daremos cuenta gracias a nuestra historia constitucional que las ideas políticas son tan peligrosas que un fusil.  

El primer periodo constituyente: el nacimiento de un país que beneficia a unos pocos.

Es una difícil tarea poder sintetizar los procesos constituyentes más aun en este primer periodo, ya que desde el proceso de independencia, se dan variadas constituciones que tuvieron corta vida, dada las luchas que de la elite por el poder político y sus intereses mercantiles. Durante el desarrollo de la independencia, específicamente en lo que se denomina “La Patria Vieja” se generaron los primeros “Reglamentos Constitucionales”, los cuales fueron escritos solo por una minoría de criollos (españoles nacidos en América). Estos fueron tres: 1811, 1812 y 1814 y tomaron en cuenta solo las ideas de la aristocracia de la época. La figura política que lidero estos primeros textos constitucionales fue José Miguel Carrera, que, aunque se puede interpretar como un “progresista”, por las reformas que generó y su discurso, al final defendió los intereses de su estrato social, los únicos con derecho a elegir y ser elegidos como representantes.

Al observar la redacción de estos documentos, se hicieron en congresos en donde intervenía aquellos con más riqueza y de familias “importantes”, que querían librarse de las leyes imperiales que perjudicaban sus intereses económicos y políticos. Uno de los mayores cuentos es el que muestra la Independencia como una cruzada liberadora de la opresión del imperio español, ya que solo persiguió la manera de liberarse de las cadenas de la monarquía para ejercer el control del mercado. Esto para abrir las puertas del país al capitalismo que se comenzaba a insertar en Chile y asi permitir la acumulación de capital y riqueza sin trabas a chilenos y extranjeros. Ese fue lo que estuvo detrás de aquellos primeros intentos constitucionales, por un lado, el asegurar privilegios económicos de aquellas fortuna, mediante la exclusión de la mayoría de la población. Esto lo muestra el carácter económico que toma Chile desde su nacimiento, el librecambismo, que privilegió el atraer al capital extranjero, exportar materia prima y es la raíz de nuestro tradicional carácter dependiente, es decir, no se buscó crear una industria local o protegerla. Al contrario de lo que se piensa para los criollos, el pueblo, los plebeyos, los mestizos, eran una masa de bárbaros que solo servía de mano de obra y de carne de cañón para sus luchas de poder. Esa gran mayoría fue marginada y obligada a luchar, durante 1813 y 1814, muchos campesinos y artesanos tomaron las armas por mandato de sus patrones, alistamiento militar que muchos no acataron y aprovecharon para robar o huir. 

Una respuesta obvia si vemos a un sujeto popular que no entiende el sentido de los que sucedía, para ellos solo un enfrentamiento entre patrones. Como la intención no era incluir políticamente a estos “bárbaros”, se ocuparon otras formas para que estos se identificaran con “la patria”, esos fueron los símbolos, las fiestas y proclamas (de ahí viene el celebrar el 18, los desfiles y todo eso), que hacia 1814, ya estaban establecidos y oficializados legalmente. Esto último es importante, porque esos rituales y símbolos (casi religiosos), hacen pensar a las personas que son parte de algo y les entrega una identidad la que al final fue impuesta. En otras palabras, lo que creemos que nos define como chilenxs (bandera, escudo, himno etc.), fue algo elegido y pensado por una elite, lo que para ellos nos representaba y que si nos vamos a nuestra Constitución actual son ley.

En 1814 los patriotas chilenos pierden la guerra en el mítico y épico “Desastre de Rancagua”, haciendo que muchos criollos y parte de sus ejércitos huyan a Argentina, esto da inicio a lo que se denomina como “Reconquista”, que se extiende hasta 1818. Durante esa época se reprimió a los que participaron en los actos contra el rey, pero sirvió para que se unieran otros criollos más moderados a la causa por la liberación del mercado, que sea por la liberación de la patria. En ese periodo es en donde también se dan las hazañas del mítico guerrillero Manuel Rodríguez, aunque hay algunas que, si las hizo, muchas son cuentos, ya que fueron protagonizadas por sujetos populares como bandidos que fueron invisibilizados, asi como sus verdaderos móviles. Esta época termina con la Batalla de Maipú que da el triunfo a los patriotas que invadieron desde Argentina. Una vez ganado el poder, el verdadero líder y estratega de la Independencia, el argentino, José de San Martin cede el gobierno a Bernardo O’Higgins quien inicia un periodo dictatorial. Este periodo es conocido como “Patria Nueva” y se extiende desde 1818 a 1824.   

En esta época también se dieron Constituciones en 1818 y 1822, las cuales se utilizaron para darle legalidad a su régimen, ya que se utilizaron principalmente para entregarle  varios poderes y facultades de acción, en otras palabras hacer una dictadura legal. Estos textos constitucionales siguieron el patrón excluyente, en donde la elite dominante, terrateniente y mercantil, echa mano a leyes para asegurar sus intereses, con el apoyo de las fuerzas armadas. De esta manera vemos como quienes monopolizan las armas al final de cuenta tiene en sus manos el poder, esto es sabido, pero en caso chileno es un elemento que cruza el nacimiento de las diversas constituciones, la violencia, es la que le ha dado la legitimidad a estos textos. 

El ejército siempre ha sido un salvavidas para la elite con sus intereses, y es una idea que se encuentra incluso en la idiosincrasia popular, ya que para apalear cualquier crisis muchas voces hacen resonar el “saquen los milicos”. Esta idea instalada en el imaginario colectivo suele pensar al ejército, asi como las leyes o el Estado, como entidades abstractas que se mueven en un ámbito objetivo, sin mirar que es todo al revés, puesto que hay intereses de personas y grupos que utilizan aquellas instituciones. Siguiendo con O’Higgins este creó las constituciones de su periodo de forma personalista, es decir, el designó, quienes debían redactarlas  a su manera. Hay que estar atentos a este mecanismo ya que es algo que se repetirá en variadas ocasiones: delegadas a comisiones ratificadas por un grupo de representantes elegidos por el mandatario de turno y con una escasa participación del Congreso. En el caso de 1818, los congresistas fueron elegidos por él (fueron cinco) y asi también el tribunal judiciario, dicho de otra forma, los tres poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial), estaban en sus manos, en donde su gobierno no tenía fecha de fin. La Constitución de 1822 no fue muy diferente, la única diferencia fue que acá clausuró el Congreso y solo participaron autoridades de Santiago elegidas por él.  En esta carta magna se estableció que su gobierno si tendría un fin, después de seis años, los cuales se podían renovar por cuatro años más y sería elegido por el Congreso. Junto a esto, esta Constitución afirma que solo podían ser ciudadanos aquellos que supieran, leer escribir y que contaran con medios económicos. Además, reformo la división de los territorios y sus representantes que serían delegados por él. Esto último fue lo que sepultó las ambiciones de O’Higgins, ya que, hacía desaparecer a los cabildos y la autonomía de las provincias, por lo cual las elites de esos lugares se rebelan contra aquel dictador. 

En 1823 renuncia O’Higgins y abandona Chile, no obstante, su forma de pensar y actuar se mantiene influyendo hasta hoy en día en nuestras instituciones, lo vemos en el carácter centralista que tiene nuestro país en donde se mantiene como primordiales los intereses de la capital, asi lo demuestra la representatividad en el Congreso de Santiago. El final del dictador fue desencadenado por un movimiento surgido desde asambleas populares provinciales que aparte de rebelarse contra Santiago dan origen a otra Constitución de corta vida en 1823. Esta última no sobrevivió más allá de unos meses, porque fue una amalgama de ideas que genero confusión y que hacía hincapié en la moral, tenía un engorroso sistema de administración casi impracticable. Sin embargo, más allá de este fracaso lo importante fue que se generó un espacio de discusión, identificación y asi también de valorización del poder que tenían las provincias, generando que la idea de un Chile federal fuera pensada. Junto a esto la elite, resquebrajada termina fraccionándose dando a luz a dos bandos los conservadores y liberales, los cuales generan un nuevo ciclo de lucha política, que llevo a una guerra civil en 1829. 

El periodo que se abre se desarrolla entre 1824 a 1830 y por mucho tiempo se llamó el “Periodo de Anarquía” o de “Ensayos Constitucionales”, en donde más que un país sumergido en caos y el desorden surgen proyectos mucho más democráticos y progresistas. Darle esa etiqueta solo fue para invisibilizarlos. Esta fue una estrategia promovida por la clase dominante, para justificar y realzar el orden y el régimen violento que viene después: el “Periodo Conservador”, que produce la famosa, idolatrada y nefasta Constitución de 1833. Esta última será una importante parada, ya que fue una guía, un referente para el desarrollo constitucional contemporáneo dado a que los espectros de los conservadores Andres Bello y Diego Portales, aún siguen penando en materia política hasta hoy en día, siendo para algunos grandes referentes. Estos son de los muchos personajes históricos que han sido enaltecidos mediante la mentira y ocultamiento de su verdaderos pensamientos e intereses por siglos, en nuestra manipulada e injusta historia, la cual tendremos que cambiar.

1- Gabriel Salazar; Julio Pinto. Historia Contemporánea de Chile I. LOM Ediciones, Santiago, 2014. Pág. 27.
2- Grez, Sergio. La ausencia de un poder constituyente democrático en la historia de Chile. Revista Izquierdas, vol. 3, núm. 5, 2009. Pág. 2-3.
3- Alfredo Joselyn-Holt. La Independencia de Chile. Tradición, modernización y mito. Penguin Random Editorial, Santiago, 2016. Págs.256, 258.
4- Ibíd.; Pág. 253.
5- Gabriel Salazar; Julio Pinto. Historia contemporánea de Chile I… Óp. Cit., Pags.29- 30.
6- Julio Pinto; Verónica Valdivia. ¿Chilenos todos? LOM Ediciones, Santiago, 2014. Pág. 23.
7- Luis Vitale. Interpretación marxista de la Historia de Chile, Vol. II. LOM Ediciones, Santiago, 2011. Pág. 9.
8- Julio Pinto; Verónica Valdivia. ¿Chilenos todos?…  Óp. Cit., Pág. 76.
9- Ibíd.; Pág. 83.[1] Luis Vitale. Interpretación marxista … Óp. Cit. Pág. 10.
10- Luis Vitale. Interpretación marxista … Óp. Cit. Pág. 10.
11- Alfredo Joselyn-Holt. La Independencia de Chile …. Óp. Cit., Págs.297- 298.
12- Gabriel Salazar; Julio Pinto. Historia contemporánea de Chile I… Óp. Cit., Pág. 37.
13- Sergio Grez. La ausencia… Óp. Cit. Págs. 3- 4.[1]
14- Renato Cristi; Pablo Ruiz-Tagle. La Republica de Chile. Teoría y practica del constitucionalismo republicano. LOM Ediciones, Santiago, 2006. Pág. 86
15- Ibíd., Pág. 87.

Total Page Visits: 160 - Today Page Visits: 1

1 pensamiento sobre “Autoformación Constitucional, parte II.

Los comentarios están cerrados.